sábado, 9 de abril de 2011

Bioluminiscencia

Este año conocí las luciérnagas. Parece que eso lo hubiese escrito un niño que se empieza a sorprender con la vida, pero no. Tengo 23 años y este año conocí las luciérnagas. En la región donde nací jamás vi una, pero este año en Lebu, varias me dejaron impresionada con su bioluminiscencia en medio de la noche. Dos de la mañana creo. Afuera de una casona fantasmagórica llena de actores y directores famosos que viajaron hasta ese peligrosamente costero lugar, a promocionar sus obras.

Este año se murió una amiga. Una de mis mejores amigas. Yo no entiendo nada, mi cerebro incrédulo me trata de convencer de que todo es mentira. Es imposible que la Carla haya muerto, me dice, no hagas caso. Yo a veces le creo, para poder seguir con normalidad caminando, comiendo, conversando con la gente. Pero hay días en que mis neuronas se resignan y me dejan ver la realidad. Sobre todo me pasa en los días nublados. Hoy el cielo está todo plomo, y mi cabeza no se engaña. Entonces de verdad sufro. Este es un sufrimiento que no conocía, que te saca pedazos de adentro, que te deja sin fe, sin ánimo, sin instinto de supervivencia.

Este año estoy terminando mi carrera, y me titularé. La típica incertudumbre de estos momentos no la siento tan fuerte. Debe ser porque es una incerteza más dentro de todas. Hoy todo me parece impredecible. Desde el tiempo atmosférico hasta qué comeré en 10 minutos más, o la forma en que moriré.

Este año cumpliré tres años de relación amorosa con la persona que, estoy segura, es el amor de mi vida. Este año, no quiero hacerla sufrir con mi inseguro porvenir, ni con mi ausencia de impulso por mantenerme viva. Aunque, al pensar en nuestros planes juntas, y al ver su cara, el escuchar sus risas, mi propensión a seguir respirando vuelve automáticamente.

Entonces, recuerdo que este año conocí a la luciérnagas, que brillaban a las dos de la mañana, cuando yo estaba sola y rodeada de gente. Y recuerdo a mi novia, con su propia luminosidad. Y mis neuronas empiezan a comprender, y mi cerebro empieza a empaparse de los químicos necesarios para que yo siga viva.

Entonces, vivo.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Cada pedacito de vida es un cuento


Nunca le había prestado tanta atención a la pileta de la plaza de Conce. Nunca me había sentado a cantar al lado del Cóndor de los Vientos (sí, tiene nombre ese pájaro) viendo como pasan los autos en plena hora mágica (después te explico qué es la hora mágica). Nunca había caminado por tantas calles nuevas juntas, ni había escrito con corrector en las piedras públicas (¿piedras públicas?). Eso último del corrector fue bien de colegial, hay que asumirlo, pero fue divertido. Y nos empezamos a poner contemplativas, en la mejor acepción de la palabra, y a darnos cuenta de lo que es tan sutil y tan agresivo, que nos desarma y nos mantiene vivos, que es casi imperceptible, y tan grande que no se ve. Es que las cosas sorprenden cuando las miras. Y se siente bien. Se siente buen cuando me doy tiempo. Se siente bien estando con quien quieres. Se siente bien cuando respiro lento. Se siente bien cuando me acuesto feliz.


sábado, 5 de julio de 2008

It's the end of the world as we know it



That's great, it starts with an earthquake...




and i feel fine...

Yo, hoy como que necesito un terremoto. Hay días en que todo lo que uno necesita es un fin del mundo. Un fin del mundo con escándalo, con meteoritos y tsunamis, y caballos del apocalipsis y todas esas cosas ad hoc. No sé por qué, pero siempre que me siento mal, creo que una gran catástrofe me salvará. Al menos servirá para alejar mi propia atención sobre mis problemas. O para disminuirlos, porque al lado de un agujero negro que traga planetas, mis problemas son insignificantes.
Lo malo es que nada me garantiza que el acelerador de partículas vaya a matarnos el lunes, ni que por casualidad caiga un meteorito pronto, así que igual voy a tener que estudiar y terminar mis trabajos. Maldición, si el mundo se acaba, pasaré mis últimos días leyendo sobre "los errores típicos de pronunciacion" para la U, y mirando por la ventana el cielo plomo que tanto odio.

domingo, 22 de junio de 2008

Por su propio peso


He estado reflexionando, metida en una terapia grupal totalmente autogestionada y sin prescripción médica de ningún tipo, y me he dado cuenta de algunas cosas. La más importante, es que creo que necesito poquísimo para ser feliz. Lo que supongo que es bueno, porque hace años dejé de lado esa convicción de que estar triste y sufrir servía para algo. Por un tiempo me fui al otro extremo y me convertí en una hedonista, pero me debe haber durado bastante poco, porque nadie lo notó.
Ahora estoy en un equilibro. Tengo un resorte mágico (la cajita dice que así se llama) con muchos colores, y me hace feliz. Y me costó quinientos pesos.

Pero capaz que no sea el resorte. Capaz que sea Lenga y las olas, o la degustación de empanadas, o que siento que la vida se empieza a ordenar, que las cosas van cayendo por su propio peso, que tengo lo que me merezco y me hago responsable de mis calamidades, o puede ser mi constante desprendimiento de las responsabilidades, y el que todas las formalidades y conductos regulares me den bastante lo mismo, (o que no esté ni ahí con las cacofonías), o puede ser "nana", o la boina de "nana", o las guitarras de "nana", o que estoy madurando, o que no maduraré, o las coincidencias de nombre, o los cigarros y el encendedor nuevo, o puede ser la música que estoy escuchando, o puede ser lo que leí ayer, o el creer que ahora sí empezaré a hacer las cosas bien, o el haber creído encontrar el fondo (lo que hace que no quede más que comenzar a subir), o capaz que sí sea el resorte de colores con el que juego y que a penas me quede sin nadie en la casa, voy a hacer que baje las escaleras solo, una y otra vez.

sábado, 31 de mayo de 2008

Me espanto y me asombro

"Cuando considero la corta duración de mi vida, absorvida en la eternidad precedente y siguiente -memoria hospitis unius diei praetereuntis-, el pequeño espacio que ocupo e incluso que veo, abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me espanto y me asombro de verme aquí y no allí, porque no existe ninguna razón de estar aquí y no allí, ahora y no en otro tiempo.
¿Quién me ha puesto aquí?¿Por orden y mandato de quién este lugar y este tiempo han sido destinados a mi?"

Amberes
Roberto Bolaños

Nada más.

sábado, 12 de abril de 2008

Zack Kim Yong Woon

Esto de tener Internet en la casa me ha servido para aprovechar mis horas de ocio en cosas cada vez menos productivas, y para superar mi propio record de datos inútiles dentro de una cabeza humana.
Anoche, mientras me congelaba frente al PC, padeciendo de esta extraña enfermedad de no poder acostarme aunque quiera, me puse a buscar en youtube cosas. Cualquier cosa. La primera palabra que se me venía a la mente, la escribía y presionaba "search".
Por razones neuronales de las que creo no tener explicación, escribí "Mario Bros".
Fue agradable encontrarme con gente más ociosa que yo. Gente que no sólo piensa aún en la existencia de Mario Bros, sino que además, crea versiones de su tema central en variados instrumentos.

Y así llegué a Zack Kim, un surcoreano seguramente sin vida, pero con dos guitarras y una infancia llena de videojuegos que aún no puede superar. O sea, como yo, salvo por las dos guitarras y lo de nacer en Corea del Sur.

Y claro, también nos diferenciamos en que él si debe poder girar su mano sobre su estómago y darse golpes con la otra mano en la cabeza al mismo tiempo.


Si busca zack kim en youtube se podrá deleitar con muchas versiones de muchos temas distintos (por su puesto el de Tetris, clásico de clásicos), con esas mismas dos guitarras. Pero eso, hágalo usted mismo.

Como bonus-track, videojuegos en versión coral. No coral la colonia, no sea idiota.

Esto sí que es muy nerd, pero es muy divertido. Quiero unirme a ese coro nerd.


domingo, 6 de abril de 2008

¿a quién le hemos ganado?

Si usted no lee ni ha leído nunca el blog que escribe Alex, el vocalista de Teleradio Donoso, le aconsejo que comience a hacerlo porque es muy interesante. Aunque eso, claro, bajo mis propios gustos, que pueden ser un poco raros o fomes y muy distintos a los gustos suyos, porque en realidad yo ni sé quién es usted.

Pero nombro a Alex de Teleradio solamente porque descubrí que en uno de sus textos reflexiona sobre un tema que me llama la atención y me da vueltas hace rato.

¿Por qué uno hace esto? ¿Por qué escribimos en estos blogs? ¿Ah? ¿Qué pretendemos? ¿Qué nos creemos? ¿A quién le hemos ganado? ¿Qué queremos demostrar?

Y entonces, él no se quedó en reflexiones y se puso a investigar. Cito textual (sin APA):

“Leí un artículo que escribió George Orwell que se llama “Why I write” (”Por qué escribo”) y ennumeraba cuatro razones principales para escribir:

i) egoísmo puro; deseo de parecer inteligente, que hablen sobre uno, ser recordado después de la muerte, etc. Es un motivo, y uno importante.

ii) entusiasmo estético; la percepción de belleza en el mundo externo, o en las palabras y su orden, placer por el impacto de un sonido unido a otro.

iii) impulso histórico; ver las cosas como son y conservarlas para la posteridad.

iv) motivos políticos; el deseo de mover el mundo en cierta dirección.”

Y como este Orwell tiene toda la razón, para qué seguir reflexionando sobre algo que alguien ya reflexionó llegando a conclusiones bastante aceptables y convincentes. Así que lo dejamos hasta acá.

Qué fome postear cosas que ha posteado otra gente en otro blog. Y hacerlo peor. Para eso subo un link no más, y punto. En fin

Debe ser por eso de la razón número i.

O letra 1 romana.

Igual acá está el link. Adiós.